fotos dearte gratis
|
|
otros links de interes
Lo más curioso de todo era que solo nos intentábamos comunicar con los ojos, porque de nuestras gargantas no salía ni el más leve murmullo. Pasado un tiempo que a mí me pareció inmenso, comprobé que nos movíamos en dirección a un estrechamiento de aquella especie de bóveda opaca de color azulado neutro. Poco a poco, todas nosotras nos fuimos colocando unas detrás de otras, sin que llegásemos a escuchar voces, quejidos o sonido alguno. En pocos minutos cada una íbamos pegada a la espalda de la otra, combinándose todas las razas.